De cara al futuro

Para quienes nacieron durante la posguerra en la famosa "explosión de natalidad" y que llevan la palabra "Baby" en el nombre de su generación (Baby Boomers), el tema de la natalidad no resulta de fácil asimilación. A estos hombres y mujeres se los define como los bebés nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1946 y 1964. En la actualidad, tandas diarias de 10,000 de estos hombres y mujeres cumplen 65 años y se enfrentan a un sinnúmero de problemas familiares en el camino.

Sin embargo, a diferencia de las generaciones recientes de jubilados, ellos prefieren quedarse en sus propios hogares que irse a las comunidades de jubilados. En su hogar se sienten más cómodos y seguros, están más felices en entornos familiares y pueden mantener un mayor sentido de independencia. Esto significa que los hombres y mujeres de esa generación invierten dinero en la remodelación, renovación y acondicionamiento de sus casas para poder quedarse en ellas. De un modo interesante, como es un grupo que alcanzó la adultez en una época donde se comenzó a tener más conciencia del estilo y la posición social, quieren que su último hogar esté tan bien equipado como lo estuvieron los anteriores.

Las tendencias en diseño que responden a esta generación de personas elegantes que envejecen en su área incluyen casas de un piso o remodelaciones hechas para incluir la habitación principal en la planta baja de una casa con más pisos. Las dos características infaltables son fácil mantenimiento y fácil acceso. Tampoco pueden faltar los productos y accesorios con líneas fáciles de limpiar, puertas vaivén o plegables y umbrales al ras del piso. Los fabricantes buscan las formas para que los ingenieros y diseñadores jóvenes comprendan las limitaciones físicas que enfrentan las personas de la generación de la posguerra. Una de estas formas es el traje que restringe la visión y el movimiento para que estos jóvenes se pongan en el lugar de los ancianos y puedan crear productos que sean fáciles de usar para todos.

Esta generación, con su edad bien llevada y sus exigentes expectativas, puede ser la primera en demostrar que el hecho de envejecer es algo positivo, un proceso de afirmación que las generaciones más jóvenes pueden enfrentar con confianza y hasta con optimismo.